
Mi nombre es Nelly Rovira, y hoy quiero compartir con ustedes mi historia de vida en la que Dios puso su mano poderosa para rescatarme justo a tiempo.
Nací el 12 de julio del 74, en una familia de 5 niños y mis padres unidos, porque ellos siempre creyeron en la importancia de la familia y del matrimonio, en mi casa escaseaban muchas cosas por lo menos eso es lo que recuerdo, yo soy la 4ta. Hija y cuando hay 3 niños antes que tu no es mucho lo que queda para ti, recuerdo que mi padre tenía un carácter muy fuerte, el bebía y fumaba, discutía con mi madre aunque nunca llegaron a agredirse físicamente en algunas ocasiones yo me asustaba de ver a mi padre transformado por su carácter tan impulsivo, el cigarrillo fue una de sus debilidades, lo recuerdo fumando casi siempre, inclusive su salud se vio comprometida por este vicio.
Gracias a Dios y su misericordia, el quitó de mi padre este necesidad de fumar, un día lo dejó y nunca más lo volví a ver fumando, sólo Dios puede librarnos de aquellas cosas que nos hacen daño y que por nuestra propia fuerza no podemos, a pesar de que ellos nos dieron buen ejemplo siempre y buscaron de la presencia de Dios, yo llegué a una edad difícil, cuando niña a eso de los 9 o 10 años asistíamos a una iglesia Pentecostal, ahí conocí y viví el poder del Espíritu Santo, en toda su magnitud, me levantaba muy temprano a orar y solo soñaba con Dios, vivía un amor puro y sincero.
En medio de ese romance por un desacuerdo con un predicador de esta iglesia mis padres tomaron la decisión de dejar de asistir, ya un poco mayor en la etapa de la adolescencia y sin la influencia de Dios en mi vida empecé a experimentar la vida del mundo, en un error dejar que tu relación con Dios se vea afectada por tu relación con tu Pastor, líderes, hermanos de la iglesia por tu esposo o esposa, nada debe alterar la pasión que sientes por Cristo, esa relación no debe ser condicionada a nada de lo que pase en tu vida.
Mi primera experiencia con el alcohol la tuve muy joven a los 17 años el día de mi graduación del colegio, mis padres por supuesto no lo supieron sino hasta un tiempo después por lo que fui castigada, el castigo no solucionó el problema, pronto conseguí mi primer trabajo en un banco, en el área que trabajaba no tenía contacto con el público, y recuerdo que era tan joven que todos mis compañeros eran mucho mayor que yo, así que como esponja aprendí no solo del trabajo, sino que también de los vicios del mundo, buscaba situaciones de peligro, pensaba que la diversión estaba en todo aquello que el mundo te da, amanecerme en una borrachera hasta perder el control de mis actos, eso era lo más normal para mí.
Mis padres me hacían la guerra eran muy joven y creía que tenía el mundo en las manos, pero cada vez que llegaba a casa eran problemas, para esta fecha entré a la universidad, estudiaba economía, la situación se empeoró porque ahí conocí a un grupo de personas que practicaban las teorías del comunismo o eso intentaban, el movimiento FRIU Frente Revolucionario de Izquierda Universitario, un movimiento que captaba jóvenes para vincularlos a los planes revolucionarios, para cambiar la sociedad, su base es atea no creen en DIOS, y ahí me metí yo, después de haber conocido tan de cerca a mi Cristo, el diablo hizo que me olvidara de todo, muchas veces me vinculé con protestas callejeras, veía como disparaban armas y lideré en alguna ocasión la toma y cierre de mi facultad, simplemente en frente mío ocurrían crímenes y nada de esto me impresionaba, el mayor crimen lo estaba cometiendo contra mí, en medio de ese mundo de muerte, vicios y corrupción conocí a quien pensé era el amor de mi vida, un hombre que me impresionó, con pistola en mano amenazando de muerte a un hombre que trabajaba en la universidad, que equivocada estaba, cuando lo vi pensé que era mi príncipe, nada más lejos de la verdad. Al poco tiempo él se convirtió en mi escape, decidí casarme, cuando se lo dije a mis padres no hicieron mucho por detenerme, creo que realmente era un descanso para ellos.
Cuando me casé tenía 21 años, y la situación se empeoró en mi vida, cada uno tomó su rumbo nos convertimos en dos personas que compartían un departamento, con toda la libertad del mundo, seguí en los mismo caminos del alcohol y borracheras sin fin, pero ahora no tenía quien me reclamara, al poco tiempo de casada conseguí otro trabajo en el área de las ventas mis ingresos se triplicaron, compre un carro, y por el trabajo viajaba mucho dentro y fuera del país, no hubo quien me parara, tenía un deseo insaciable de ser el centro de la atención y donde había una buena farra ahí estaba, no importaba hasta que hora o inclusive cuantos días pudiera durar ahí estaba. Mi esposo tenía su propia vida y sus propios vicios, el consiguió trabajo y nunca estaba en casa, claro eso era favorable para mi, dentro de esa vida desenfrenada yo no conseguía lo que quería, ser apreciada y valorada por alguien, los amigos eran momentáneos solo duraban lo que el alcohol duraba.
Ese sentimiento fue creciendo y tuve una urgente necesidad de tapar ese vacío así que decidí embarazarme, tenía ya 26 años para entonces, cuando le di la noticia del embarazo a mi esposo, el me sorprendió con su respuesta, simplemente no estaba preparado para esto y se fue descubrí entonces que el era drogadicto y como yo solo me ocupaba de mis asuntos nunca me di cuenta en todos esos años de vivir juntos, pasé el embarazo sola en casa de mi hermana, cuando el niño nació el reapareció y como él era el padre de mi hijo volví con él, tremendo error, porque en nuestras fuerzas las cosas nunca van a salir bien, en ese tiempo decidí retomar la universidad, porque claro por el matrimonio y mi vida desenfrenada me había retirado, él decidió ir conmigo y en esta ocasión empezamos a estudiar publicidad, cuando mi esposo puso los pies en la universidad, fue como si todo volviera a repetirse se puso en contacto con un grupo “revolucionario” y se dedicó por completo a actuar deshonestamente, y se entregó por completo a las drogas, luego de dos años entendí que esa relación no iba más, así que un día después de verlo con otra mujer en la universidad me fui del departamento, tenía ya 30 años para entonces, eran 9 años de matrimonio echados a la basura, habían sido casi 15 años fuera de los caminos de Dios y un poco más de 10 años entregada al vicio del alcohol y una vida desordenada, no tenía nada, pero ganaba muy bien conocía algunos países y ya había tenido varios carros y quería mi casa, así que me endeudé con el banco y compré mi casa, sola vacía y con un enorme sentimiento de fracaso necesitaba sentirme amada tener un hogar.
Así deje que alguien se acercara a mí, se presentó como un lobo vestido de oveja, creí que con él iba a llenar ese espacio, pero fue peor, quedé embarazada y cuando se lo dije me dejó, me dijo que no tenía la seguridad que él sea el padre y ni siquiera conoció a la bebe, desolada desesperada y peor que antes pensé en acabar con ese problema, reuní el dinero dijo el “doctor” que sería rápido, pero el embarazo ya estaba avanzado tenía 5 meses para cuando esto sucedió, y yo ya contaba con 33 años, la noche en que iba a la clínica mi niña se movió dentro de mí, yo me quebranté, desesperada busqué ayuda en mis hermanos, para este momento mi hermano menor ya había conocido de Dios y me llevó a la iglesia.
Ahí tuve mi reencuentro con Dios, pensé que era el inició de una relación pero no, todavía tenía que pasar más, después de que nació mi hija y recuperara las fuerzas, me reintegré a trabajar, y a mi vida del mundo más desatada que antes quería borrar lo que había pasado lo hice todo mal me encontraba solo y con dos hijos que mantener, decepcioné a mis padres, pero Dios ya estaba trabajando en mí, en octubre del año 2008 me quedé sin trabajo, lo perdí todo, el carro el celular, la laptop, el dinero esa noche me quedé en la mitad de la calle y no tenía ni siquiera dinero para coger un taxi, el mundo se caía a mis pies lo tuve todo y ahora no tenía sino deudas y dos niños, asustada angustiada, desesperada, me prestaron un carro y empecé a trabajar de taxista, puse en riesgo mi vida y mi integridad física para conseguir dinero para mantener a mis niños.
Me inscribí en una cooperativa de taxi que administra mi hermana, ella vivía conmigo en ese tiempo y en diciembre de ese año fuimos a una reunión ahí movida por el alcohol discutimos, la discusión fue de tal magnitud que ella se fue de mi casa, mi hermana había sido mi amiga mi consejera y aun cuando escribo esto se me salen las lagrimas recordando esa ruptura, tenemos en la vida la oportunidad de hacer las cosas bien pero por influencia del diablo no lo hacemos solo pensamos en nuestra propia necesidad es lo que me pasó a mí.
Al iniciar el 2009, sentí que mis fuerzas no daban más, vendía comida en hospitales, hacia el taxi, vendía productos naturales, hacia lo que podía y sentía que no había salida que todo se había acabado, con 35 años todo se terminó para mí lo hice todo mal, así que decidí acabar con todo, pero antes de hacerlo quería enfrentar a Dios y decirle que él tenía la culpa de todo, así que busque al Pastor Héctor Zapata, fui a su casa y simplemente ahí me quebranté de corazón Dios me tomó para no dejarme más, ese día de enero del 2009 nos reconciliamos, y Dios empezó a trabajar en mi con grandes maravillas. Ese día el Pastor me dijo que iba a conseguir trabajo.
Después de una semana me llamaron de una empresa, una gran deuda que tenía con una institución fue cancelada, empecé un negocio propio y así pasaron 9 meses, y en octubre del 2009 después de 1 año de sufrir el pastor me dijo que una gran empresa me iba a llamar y que todo lo que me fue quitado me lo iba a regresar Dios.
Hoy trabajo para una gran transnacional, ganando lo que nunca antes, soy feliz, llevó mi vida en obediencia a Dios y en este año aprendí mucho y quisiera compartir con los que están leyendo esta historia lo siguiente:
1.- DEJA EL CONTROL DE TU VIDA A DIOS.- entrégate por completo obedece y no preguntes porqué o paraqué solo confía ten fé.
2.- AMA A DIOS SOBRA TODA LAS COSAS.- No lo busques para que el resuelva tus problemas, búscalo por amor y el resolverá tus necesidades.
3.- DA GRACIAS POR LO QUE HAS RECIBIDO.. aun cuando sientas que te mereces algo mejor bendice lo que Dios te dio que cuando estés listo el te dará más.
4.- COMPARTE CON TODOS LAS GRANDES COSAS QUE HA HECHO DIOS EN TU VIDA.- y pronto verás como las personas que están a tu alrededor serán bendecidas.



